Psicología de la Salud

Razones para evitar el enojo.

Talleres de Estimulación Cognitiva para el Adulto Mayor en Torrijo de la Cañada.

Intentando buscar soluciones a la realidad de nuestros ancianos en el mundo rural es que surgió la idea de crear talleres de activación y estimulación de las capacidades cognitivas dirigido a los adultos mayores residentes en Torrijo de la Cañada.

Impartir estos talleres en el entorno rural permitirá llevar hasta los mayores la posibilidad de entrenar funciones cognitivas que la falta de actividades y estímulos típicos de estos entornos no permiten desarrollar. Estos estímulos son particularmente valiosos para  la prevención de demencias seniles así como fomentar estilos de vida saludables y una mejor calidad de vida para mejorar la calidad de vida de este sector de la población.

Para la estimulación cognitiva se emplean novedosos y atractivos ejercicios, diseñados para cada sesión. Los  objetivos serán adaptados a la temática propuesta, siendo los temas a tratar cuestiones de gran interés para la población hacia las que va dirigida.

Objetivos de los Talleres:

  • Evaluar, estimular y potenciar funciones cognitivas.
  • Insistir en la importancia de un envejecimiento sano y activo.
  • Promover formas de vida saludables que contribuyen a una mejor calidad de vida y bienestar en estas edades.
  • Facilitar un espacio adecuado para el intercambio de experiencias entre los mayores de cada localidad.
  • Generar ambientes y tareas que potencien la autoestima y estados de ánimo positivos.

El programa está dirigido fundamentalmente, a personas con más de 60 años, pero puede ser beneficioso a personas de menor edad. En cuanto al  nivel socio-cultural y educativo, resultan imprescindibles ciertas habilidades como lectura, escritura y la realización de cálculos sencillos.  Asimismo, es importante tomar en cuenta las limitaciones sensoriales de los participantes que puedan interferir en la realización de los ejercicios.

Temario propuesto:

  • Entrenamiento mental y prevención del envejecimiento cerebral.
  • Procesos a entrenar: Atención, Memoria, Pensamiento abstracto, Concentración y Creatividad
  • Nutrición saludable.
  • Ejercicios físicos.
  • Cuidado personal e higiene.
  • Haciendo números.
  • Bienestar psicológico.
  • Solución de problemas y manejo del stress.
  • Relaciones humanas (familia e hijos).
  • Siendo creativos.

Ya vamos por la segunda edición y los resultados han sido excelentes, espero poder impartir estos talleres a todos los ancianos de los pueblos de la Comarca. Nuestro territorio necesita de proyectos que promuevan e impulsen políticas sociales y de salud, asumiendo así la filosofía del Movimiento Mundial Pro Envejecimiento Activo de la Organización Mundial de la Salud.

Talleres de Estimulación Cognitiva en Torrijo de la Cañada

Insomnio

“¿Qué es el insomnio? La pregunta es retórica; sé demasiado bien la respuesta. Es temer y contar en la alta noche las duras campanadas fatales, es ensayar con magia inútil una respiración regular, es la carga de un cuerpo que bruscamente cambia de lado, es apretar los párpados, es un estado parecido a la fiebre y que ciertamente no es la vigilia, es pronunciar fragmentos de párrafos leídos hace ya muchos años, es saberse culpable de velar cuando los otros duermen, es querer hundirse en el sueño y no poder hundirse en el sueño, es el horror de ser y de seguir siendo, es el alba dudosa”.

Jorge Luis Borges “Dos formas de insomnio”

El sueño es un estado del organismo, regular, recurrente y fácilmente reversible, que se caracteriza por una relativa tranquilidad y por un gran aumento del umbral o de la respuesta a los estímulos externos en relación con el estado de vigilia. El sueño es un estado biológico y conductual. Ciertas características electroencefalográficas (EEG) y poligráficas forman parte de la definición del sueño en razón de su asociación regular y constante con el sueño. El sueño es cíclico, con cuatro o cinco períodos D (o períodos REM) durante la noche, y el tiempo total que ocupan estos períodos es aproximadamente una hora y media, un poco más del 20% del tiempo de sueño total. El primer período D ocurre entre los 70 y 120 minutos posteriores al comienzo del sueño; el intervalo puede ser más largo en algunas personas normales, pero es significativamente más breve en algunas condiciones clínicas y experimentales anormales. Al abordar los trastornos del sueño hay que considerar tres síntomas básicos: la dificultad para iniciar o mantener el sueño: el insomnio; sueño excesivo y excesiva somnolencia durante el día: la hipersomnolencia; y las alteraciones episódicas del sueño. El insomnio es el más común de todos los trastornos del sueño. Basándose en los estudios epidemiológicos más citados, el insomnio afecta a un tercio de la población adulta, incluyendo entre un 9 y 12% de casos crónicos. Este trastorno es una queja heterogénea que normalmente refleja una deficiente duración, calidad, eficiencia o capacidad reparadora del sueño. Varía bastante en términos de frecuencia, gravedad, duración y secuelas diurnas. Cuando se combinan los criterios de la International Classification of Sleep Disorders (American Sleep Disorders Association, 1994) con los del DSM-IV (APA), y los que se utilizan normalmente en la investigación clínica, el trastorno de insomnio (o síndrome de insomnio) puede definirse: – Dificultad para iniciar o mantener el sueño, con una eficiencia de sueño menor del 85%. – Los problemas de sueño ocurren al menos tres noches por semana. – La perturbación de sueño causa deterioro diurno significativo. Los tipos de insomnio, de acuerdo a su duración pueden ser transitorios cuando su duración es de un mes o menos, subagudo cuando se prolonga más de un mes pero menos de seis, y crónico cuando su duración es superior a seis meses. De acuerdo a su severidad, se clasifican en insomnio leve o ligero, en el que se aprecia un mínimo deterioro de la calidad de vida; el moderado, que se da habitualmente, cada noche y en el que se empiezan a ver signos del deterioro de la calidad de vida con síntomas como ansiedad, irritabilidad y fatiga, y por último, el severo o grave, en el que los síntomas se sufren con mayor intensidad afectándose significativamente la calidad de vida. Teniendo en cuenta los horarios de aparición del insomnio aparece una tercera tipología. El insomnio inicial o de conciliación con leves o graves dificultades para conciliar el sueño al acostarse, el intermedio o de mantenimiento del sueño, que se presenta en los casos en que la persona se despierta varias veces durante la noche y el terminal o de final de sueño o de despertar precoz, denominado también por los expertos como insomnio matinal en el que la persona despierta poco o mucho antes de la hora que tenía planeada hacerlo. Los estudios sugieren que el riesgo de desarrollar insomnio se incrementa con la edad, y es mayor en mujeres, desempleados, separados y viudos, así como en personas que viven solas. También es más prevalente en personas con sintomatología psicopatológica, particularmente trastornos depresivos y de ansiedad. Se consideran factores de riesgo: una historia personal y familiar de insomnio y eventos vitales estresantes. El insomnio puede comenzar en cualquier momento del ciclo vital, pero el comienzo del primer episodio es más común a principios de la vida adulta. Debe distinguirse de los cambios normales en los patrones de sueño relacionados con la edad y de las perturbaciones debidas a problemas médicos o medicamentosos. Según una conceptualización cognitivo-conductual del insomnio, las condiciones más importantes, que mantienen el insomnio a lo largo del tiempo son los hábitos de sueño desadaptativos y las cogniciones disfuncionales que la persona desarrolla en respuesta a la perturbación de sueño. La fatiga es una de las quejas más comunes de los pacientes con insomnio, además informan frecuentemente de dificultades diurnas como pobre concentración y memoria, dificultades para realizar tareas simples y somnolencia. Hay evidencias que sugieren que la perturbación del sueño se asocia con una disminución de la calidad de vida y afecta negativamente a la salud. Las perturbaciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y la irritabilidad son otras consecuencias potenciales de este trastorno. Algunos de los instrumentos más comúnmente usados para la evaluación del insomnio son: – Insomnia Interview Schedule (IIS) – Sueño diario – Insomnia Severity Index (ISI) – Dysfunctional Beliefs and Attitudes about Sleep Scale (DBAS) – Polisomnografía (PSG) Existen numerosos recursos populares útiles para contrarestar el insomnio. Las ya conocidas prácticas de “contar ovejitas saltando la verja” que se basa en desplazar la idea repetitiva de intentar conciliar el sueño que se impone en el insomne. Algunas personas utilizan el mecanismo de “poner la mente en blanco”, algo así como “pensar en nada”. Otra usual recomendación es beber infusiones de hierbas medicinales puede constituir una suave ayuda por su efecto sedante o el vaso de leche tibia con un doble mecanismo; poseer el componente de la proteína láctea, el aminoácido L-triptófano, que actúa como un inductor del sueño y por el efecto placebo del recuerdo infantil de la lactancia materna. Dentro de los tratamientos más usados para el insomnio en la práctica clínica se encuentra la farmacoterapia. Los medicamentos hipnóticos, particularmente las benzodiacepinas, son de lejos, el tratamiento más utilizado para el insomnio. Más recientemente, se han etiquetado hipnóticos no benzodiacepínicos. Algunos medicamentos antidepresivos pueden también ser de utilidad en el tratamiento del insomnio en los pacientes con depresión. Asimismo las terapias psicológicas tienen probada aficacia, mediante el control de estímulos, la restricción de sueño y los tratamientos multimodales generalmente se han mostrado como las intervenciones psicológicas más efectivas. La educación en higiene del sueño produce solamente ganancias modestas cuando se usa sola, pero puede ser útil como parte de un tratamiento multicomponente. Otras estrategias comúnmente utilizadas incluyen relajación y terapia cognitiva. Varios principios generales pueden guiar a los profesionales al seleccionar las estrategias de tratamiento óptimas. Estas directrices son funciones de varios factores incluyendo la naturaleza que puede ser primaria o secundaria, la duración que van de agudo a crónico y curso del insomnio, la presencia de condiciones comórbidas médicas o psicológicas, uso anterior de medicación hipnótica y la preferencia de tratamiento del paciente. Existen ciertas recomendaciones generales para evitar este trastorno: – Evitar el consumo excesivo del café, alcohol o las bebidas con cafeína cerca de las horas del sueño. – Evitar las siestas. – Acostarse a la misma hora todas las noches. – Eliminar las comidas copiosas o “pesadas” durante la cena. – Evitar la práctica de ejercicios físicos al menos 4 horas antes de irse a dormir, optar por la actividad aeróbica en horario matutino, está demostrado que la marcha, el ciclismo y la natación traen consigo un mejor dormir . – Evitar discusiones a la hora de ir a dormir. – Usar una cama cómoda, en un ambiente silencioso y con buen clima. – Evitar los ruidos y la entrada de luz en las horas de la madrugada. – No empecinarse en que “hay que dormirse sí o sí”. – Tomar un baño caliente, de preferencia de inmersión.

Psicología Clínica y de la Salud

Matarazzo en 1980 define a la Psicología Clínica y de la Salud como “la suma de aportaciones de diferentes áreas de la psicología para el mantenimiento de la salud, la prevención y el tratamiento de la enfermedad así como el diagnóstico y la configuración de políticas de salud” Estamos ante una disciplina o campo de especialización que emplea principios, técnicas y conocimientos científicos desarrollados por la Psicología con el fin de evaluar, diagnosticar, explicar, tratar, modificar y prevenir anomalías, trastornos mentales o cualquier otro comportamiento relecionados con los procesos de la salud y enfermedad, en distintos y variados contextos en que éstos puedan tener lugar. Su actividad se ejerce en muy distintos y variados contextos, en concordancia con la complejidad y variedad del comportamiento y la actividad humana y no sólo en el ámbito restringido del Centro Clínico, del Servicio de Salud Mental o del Hospital en general, aunque estos continúen siendo los principales ámbitos de aplicación de la misma.

El sufrimiento de enfermar

La enfermedad es un proceso que puede afectar a cualquier ser vivo y que es provocado por diversos factores, tanto intrínsecos como extrínsecos al organismo enfermo, estos factores se denominan noxas (del griego nósos “enfermedad”, “afección de la salud”). No aborda esta definición el enorme sufrimiento que trae consigo a hombres y mujeres desde el mismo momento que se tiene conocimiento de la enfermedad. Es entonces cuando se desencadena todo un torrente de temores e inceridumbres que van incrementándose cuánto más amenazadora parezca la situación. Eric Cassell en 1982 publica en la revista médica The New England Journal of Medicine unas palabras que reflejan muy bien esta realidad:  “los que sufren no son los cuerpos; son las personas”. Este sufrimiento se basa fundamentalmente en el temor a la vivencia de la enfermedad, al deterioro físico y psíquico que ella supone, a una vida dependiente o en soledad, y estas situaciones suelen ser incluso más preocupantes que la propia amenaza de muerte. Refiriéndose a esto, Francis Peabody en 1927 señaló que un “cuadro clínico” no equivalía a la fotografía de un enfermo en cama sino que “es una pintura impresionista del paciente enmarcado en su casa, su trabajo, sus relaciones, sus amigos, sus alegría, tristezas, esperanzas y miedos” Paliar el dolor y el sufrimiento que la enfermedad genera es un reto para todos los profesionales sanitarios. Para ello la atención a aspectos psicológicos y emocionales en el trancurso de la enfermedad deben estar al mismo plano de importancia frente al resto de necesidades, sin quitarle el valor que, por supuesto, tiene el cuidado de los aspectos físicos o médicos. Compartir temores y escuchar preocupaciones facilitan la aceptación de la enfermedad. Asimismo, intentar mejorar la calidad de vida en pacientes y familiares que se enfrentan a problemas asociados con enfermedades pueden constituir valiosos recursos para mitigar el sufrimiento y favorecer el proceso de adaptación en esta difícil etapa de sus vidas.

Psicología Clínica y de la Salud

La Psicología Clínica y de la Salud es la disciplina o el campo de especialización que aplica principios, técnicas y conocimientos científicos desarrollados por la Psicología para evaluar, diagnosticar, explicar, tratar, modificar y prevenir las anomalías, trastornos mentales o cualquier otro comportamiento relevante para los procesos de la salud y enfermedad, en los distintos y variados contextos en que éstos puedan tener lugar.

Matarazzo en 1980 la define como “la suma de aportaciones de diferentes áreas de la psicología para el mantenimiento de la salud, la prevención y el tratamiento de la enfermedad así como el diagnóstico y la configuración de políticas de salud”

Considerada como un sub-campo especializado de la Psicología Clínica su actividad se ejerce en muy distintos y variados contextos, en concordancia con la complejidad y variedad del comportamiento y de la actividad humana y no sólo en el ámbito restringido del Centro Clínico, del Servicio de Salud Mental o del Hospital en general, aunque estos continúen siendo los principales ámbitos de aplicación de la misma.

En España su tradicional ámbito de aplicación ha sido en los gabinetes privados pero el deficiente desarrollo de nuestra red pública sanitaria y el genuino interés por ejercer la profesión de sucesivas generaciones de psicólogos han propiciado la creación y el mantenimiento de centros privados especializados en Psicología Clínica y de la Salud. Actualmente, el sector privado de la Psicología Clínica y de la Salud tiene una gran diversidad, pudiéndose encontrar desde los gabinetes unipersonales hasta centros con amplios equipos multiprofesionales.

Desde hace unos 25 años se ha apreciado una progresiva incorporación de psicólogos clínicos y de la salud al ámbito público. Con la Ley General de Sanidad 14/86 del 25 de Abril se vio reforzado su papel dentro de la Sanidad Pública y de la atención sanitaria. Su función es, en todos los casos, la de un facultativo especialista que trabaja formando parte de un equipo multidisciplinar, aunque desgraciadamente, en algunos casos, sin el justo reconocimiento.

El Psicólogo Clínico y de la Salud puede aportar elementos valiosos para la mejora de la salud de los ciudadanos en estrecha colaboración con otros profesionales.

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Agorafobia Parte 1

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