Antidepresivos

Actualmente existen numerosas drogas antidepresivas con una eficacia terapéutica demostrada, aún para las formas más graves de depresión. Los más antiguos pero aún no superados en eficacia son los antidepresivos tricíclicos, los tetracíclicos de reciente aparición, los inhibidores de la recaptación de serotonina o 5-HT, que tienen como principal ventaja la disminución de varios efectos adversos, los inhibidores de la MAO, algunos específicos de la MAO-B, de acción reversible, y las sales de litio de acción profiláctica o preventiva en trastornos bipolares mixtos y de la depresión mayor o endógena. Asimismo, la terapia electroconvulsiva que ahora mismo cuenta con limitada aplicación terapéutica y por último, la psicoterapia que actúa sinergísticamente con las drogas antidepresivas.

 

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Para alcanzar el máximo efecto antidepresivo de estos fármacos se requiere su administración durante varias semanas. En un adulto joven se estima de 6 a 8 semanas y en los ancianos de 6 a 12 semanas. Los distintos grupos de antidepresivos tienen una eficacia análoga, tanto en adultos jóvenes, como en adultos de edad avanzada. Se caracterizan por su efecto analgésico, ansiolítico-sedante, efecto agudo en alguno de ellos y crónico en todos. Con su administración aumenta la probabilidad de crisis convulsivas, la depresión respiratoria de los depresores, así como la fase maníaca del trastorno bipolar.

La adecuada selección del medicamento requiere la predicción de la respuesta antidepresiva y para ello es imprescindible contar con un amplio conocimiento del enfermo. Diagnóstico de la enfermedad e identificación de sus causas fundamentales, la forma clínica, el estado somático, la edad, la experiencia terapéutica en episodios anteriores personales y/o familiares, son datos importantes a la hora de elegir el tratamiento. Asimismo, la identidad del medicamento, el efecto neuroquímico y el mecanismo de acción, el efecto propio sedativo/estimulante, la absorción, distribución y eliminación del fármaco y sus efectos secundarios permiten decidir el fármaco antidepresivo idóneo en cada caso.

Las pautas para el tratamiento farmacológico pasan por las siguientes etapas: 1. Elección del antidepresivo 2. Los primeros días se administran dosis bajas. Incremento paulatino de la dosis hasta el día 10 en el que se alcanza la dosis terapéutica. Deben observarse los posibles efectos cardiovasculares 3. En adultos jóvenes, sobre la 6ª y 8ª semana y en adultos de edad avanzada entre la 8ª y 12ª semana debe estar establecido el efecto máximo 4. a) Si el efecto no es satisfactorio, se puede incrementar ligeramente la dosis. Se puede cambiar de antidepresivo tras un periodo de limpieza del anterior, lo que supone volver al paso 1. Cuando se ha fracasado con dos o más antidepresivos, se habla de pacientes resistentes, que suelen representar entre el 25 o el 30% de los casos. Se puede incorporar litio o triiodotironina (T3) al tratamiento. El 60% de los pacientes responden favorablemente. b) Si el efecto es satisfactorio. En adultos jóvenes se mantiene un año (si se suprime antes, 50% de recaídas en los siguientes cinco años, si se mantiene, recaída 10-15%). Posteriormente, retirada progresiva. Algunos especialistas recomiendan que en el caso de las personas mayores, el mantenimiento dure dos años. Si existe recurrencia o riesgos, podría ser indefinido.

El síndrome de supresión de los antidepresivos, se manifiesta por síntomas psíquicos, como irritabilidad, inquietud o ansiedad y síntomas somáticos, como vértigos, vómitos, cefaleas, insomnio o somnolencia. Generalmente aparecen entre uno y tres días después de la supresión del medicamento y no se mantiene más allá de dos semanas. Sus causas se relacionan con un déficit de serotonina y puede ser más intenso y frecuente con los medicamentos de vida media breve, como la paroxetina, la fluvoxamina y la venlafaxina, que con los de vida media larga, como la fluoxetina y la sertralina. Mediante una suspensión escalonada se pueden reducir considerablemente estos síntomas. Por ejemplo, una buena pauta es reducir la dosis en una cuarta parte cada tres meses. El cuadro desaparece en 24 horas con la reanudación del tratamiento o la administración de algún medicamento similar.

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Agorafobia Parte 4

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