Evaluación psicológica.

La profesión de psicólogo es ciertamente compleja, pues tiene como objetivo el entender y predecir la conducta humana en los distintos escenarios en los que se desarrolla, que son muchos y variados. La acción humana no se deja apresar fácilmente, no es lineal y directa, más bien tiende a ser retorcida e indirecta, no iba descaminado Kant cuando decía que nada estrictamente recto puede hacerse del retorcido tronco del que están hechos los humanos. Para tratar de alcanzar ese noble objetivo de entender a los humanos, los psicólogos utilizan aquellos procederes y métodos que mejor cuadran al objeto de estudio y más se ajustan al contexto en el que se dan las conductas a estudiar. Puesto que hay muchos tipos de conducta y no son menos numerosos los contextos en los que se dan, los psicólogos se ven obligados a manejar técnicas y métodos variados, todos ellos legítimos, siempre y cuando los resultados obtenidos sean capaces de superar una rigurosa comprobación empírica, lo cual no es negociable.

La actividad más realizada por los psicólogos profesionales es, sin duda alguna, la evaluación psicológica. Al punto que cabría afirmar la imposibilidad de ejercer la psicología sin llevar a cabo esta necesaria tarea. En cualquier ámbito de intervención es necesario evaluar previamente, e incluso en algunos, constituye la principal actividad que realiza un psicólogo.

Rocío Fernández-Ballesteros (2004) define la evaluación psicológica como “una disciplina de la psicología científica que se ocupa de la exploración y análisis del comportamiento de un sujeto humano con distintos objetivos: descripción, diagnóstico, selección/predicción, explicación, cambio y/o valoración de los tratamientos o intervenciones aplicadas.”

La evaluación implica un proceso de solución de problemas y toma de decisiones que comienza con una demanda de un cliente y/o sujeto a un psicólogo. Este proceso está compuesto por una serie de actividades científicas y profesionales secuenciadas, que pueden variar en función del fin que se persigue. Esto determina el método psicodiagnóstico a emplear y las fases que lo integran.

  • El método Correlacional incluye 4 fases; diagnosticar, orientar, seleccionar o proponer tratamiento. La psicología correlacional, tiene como objetivo evaluar atributos para encontrar diferencias individuales y clasificar a los sujetos, ya sea en funciones cognitivas como de personalidad. El método correlacional puede ser aplicable en las situaciones en que se busca establecer relaciones entre los hechos y cuando se pretende hacer generalizaciones o predicciones.
  • El método Experimental, además de las anteriores, se suman la de establecer hipótesis funcionales, tratamiento, valoración del tratamiento, informe de los resultados y seguimiento. El método experimental procede del enfoque galiléico y su metodología de trabajo se caracteriza por ser hipotético-deductiva. Surge a  partir del interés de la psicología por conocer la relación causal entre determinadas variables.

Las diferencias entre el método correlacional y el experimental definieron las disciplinas metodológicas de mayor tradición. Constituyen aproximaciones distintas con sus propias ventajas y limitaciones. Un método puede cederle prioridad a otro cuando cambia el tipo de problema.

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